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José Manuel Fuertes: «Catalán piensa que ha cumplido un ciclo, pero espero que recapacite»

José Manuel Fuertes, en LAS PROVINCIAS.
José Manuel Fuertes, en LAS PROVINCIAS. / jesús signes

José Manuel Fuertes, deja su cargo tras ocho años en los que ha construido de cero la Fundación: «No me podía imaginar ni la mitad de lo que hemos logrado»

ALBERTO MARTÍNEZ/JOSÉ MOLINS valencia.

Después de ocho años al frente de la Fundación del Levante José Manuel Fuertes necesitaba un descanso. Llegó para crear de la nada un organismo que tuviera temporalmente las acciones y se marcha en lo más alto, con la mayoría de la deuda pagada, una gran obra social y tras varios homenajes.

-Pone fin a una etapa en la que ha construido la Fundación.

-Es sacrificado, pero ha sido compensado porque lo he hecho con gusto. Cuando llegué no había nada, ha sido una edificación desde los cimientos de la Fundación. Hemos tenido que construir sin planificar, conforme iban surgiendo las ideas se llevaban a la práctica para que hoy podamos hablar con orgullo de la Fundación.

-No había nada cuando llegó, ¿el que venga lo tiene más fácil?

-Cada día salen proyectos nuevos en la labor social. Hemos puesto en marcha muchas cosas, pero esas vías del camino hay que mantenerlas. Esta nueva Fundación va a agudizar el ingenio y va a obtener vías de financiación que nosotros no habíamos pensado, proyectos que igual nosotros habíamos desechado ellos los ven interesantes y a lo mejor tienen más éxitos.

-¿Por qué se marcha ahora?

-Yo lo quería dejar hace tiempo. Por compromiso y levantinismo no lo hice, pero este era el momento oportuno, aprovechando el cambio de estatutos. Que los que vengan sea con nueva fuerza, se encuentren lo que hemos construido y trabajen para mejorar. Yo pasé problemas en mi trabajo el año pasado, tuve una época que necesitaba más organización y necesitaba más dedicación.

-¿Cuántas veces le pidió Catalán que se quede?

-Unas cuantas. Con Quico hay una relación excelente. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, siempre en privado, no en público, pero Quico sabe que me tiene cuando quiera.

-¿La fecha de caducidad de Catalán de 2019 puede suponer un problema al club?

-Espero que Quico recapacite, pero yo lo entiendo. La gente critica a Villar por los años que lleva, siempre se ha dicho que el ejemplo americano de dos reelecciones es lo ideal. Es malo si una persona se aferra al cargo y dura más de lo que la gente quiere. Quico lo tiene claro, ha cumplido un ciclo, esperemos que en 2019 estemos en lo más alto de su mandato, nos deje en un alto nivel y que entonces se lo piense. Pero yo entiendo su postura de dejar paso a otros que asuman el mando.

-¿Cree que puede haber alguno de su perfil?

-En este momento no me lo planteo, no ha salido nadie diciendo que lo quiera sustituir. En el consejo tampoco se ve un delfín que se prepare para ser su sucesor. No sé lo que pasará dentro de más de dos años.

-¿Está satisfecho con el nuevo patronato?

-Todo es mejorable, hemos hecho los estatutos como mejor se podía hacer. La composición es la que decidió la junta de accionistas. La anterior era plural aunque estuvieran elegidos a dedo, habían muchos sectores representados y las reuniones eran abiertas y con discusiones.

-¿Ve un candidato a presidente de la nueva Fundación?

-He hecho mis quinielas pero creo que no debo ser yo quien me pronuncie. Nadie me ha transmitido que quiera ser presidente.

-Han reducido la deuda de 7 millones a 2,8 y no han fallado a ningún pago. ¿Les molesta que se compare su situación con el Valencia?

-Estamos en una sociedad competitiva, no me gusta fijarme en lo que hagan los demás, desconozco la situación del Valencia.

-En 2009 a usted le llaman, ¿cómo fue ese primer contacto?

-Fue Vicente Herrero el que nos trajo a la notaría la idea de constituir una Fundación, trabajamos como notaría en verano de ese año y se plasmó en noviembre. La sorpresa fue que me propusieron ser patrono, acepté y luego fui presidente.

-A partir de ahí elaboran un plan de ruta, ¿el resultado ha sido mejor del que pensaban?

-Por supuesto no me imaginaba ni la mitad de lo que hemos hecho. Empezamos a hacer partidos benéficos de veteranos, algunos premios, pero hemos ido creciendo, el club EDI, Di-capacidad, Masclets, es la enésima potencia de lo que yo podía imaginar. Económicamente desde un primer momento sabíamos que no podíamos costar dinero. Siempre había que obtener financiación y ser viable. Encontramos un club en Segunda, las perspectivas no eran subir, sino salvar la categoría. Las circunstancias hicieron crecer, el ascenso, quedarnos en Primera. En la Fundación al principio la única preocupación eran las acciones, si venía un inversor qué haríamos. Yo dije que había que potenciar la obra social, así que empezamos a desarrollar actividades.

-¿Fue un acierto decir no a Sarver?

-Yo dije que el único vencedor tenía que ser el Levante. No me preocupaba ganar o perder una elección. Yo quería abrir la decisión de venta a los socios, en una junta general y que allí se decidiera. Salió que no, pues al día siguiente yo estaba trabajando como dos meses antes que no estaba esa opción, me olvidé de la votación y trabajé para el Levante. El año pasado con el descenso se decía que había salido mal, ahora dicen que bien, que menos mal, pero nunca lo sabremos. El tren pasó, se decidió no subirse y debemos seguir con la cabeza alta y olvidarse de lo que podía haber pasado. Los inversores extranjeros en el fútbol español no están saliendo como ellos pensaban, no es un negocio normal.

-En diciembre hubo otro proceso de venta a José Luis López, que acabó con mucha tensión.

-El debate siempre es bueno, la oferta de José Luis se debatió y la comisión ejecutiva, que estaba encantada de vender a un levantinista, se encontró con problemas legales. El problema no fue José Luis, sino qué pasaba si se aceptaba la oferta, porque podía llegar otra persona y comprar muchas más acciones a ese precio. Los asesoramientos que pedimos decían que la acción tenía un valor superior. En aquel momento era el triple, ahora puede valer más ya en Primera.

-¿Eso puede echar atrás a los inversores valencianos?

-Los levantinistas somos los que somos, si alguno hubiera querido echarse adelante hace años hubiera sido mejor inversión, ahora es más difícil. Si antes la sociedad valenciana no estaba dispuesta a apostar por el club, ahora que vale cuatro veces más no creo que estén dispuestos.

-¿Qué escenario manejan con las acciones de la Fundación cuando se acabe el préstamo?

-De eso hemos hablado muchas cosas. La Fundación no puede donar, habría que ver qué se hace con esas acciones. La idea que siempre hemos tenido es que esas acciones tienen que volver a los levantinistas. Lo más sencillo es que a cada abonado se le entregue una acción a un precio que habría que estudiar, igual pagas la acción y no pagas el pase, se verá en su momento.

-Cuando se han intentado vender a los aficionados, pocos han respondido.

-Eso es lo que nos demuestra que no había valencianos dispuestos a adquirir, y el levantinismo de base es difícil. Tenemos los abonos más baratos de España, se puede ir a ver gratis al filial, el Femenino, toda la estructura del Levante tiene un coste y ese coste se está sacando del primer equipo. Todos tenemos que ser conscientes de que los levantinistas tenemos que colaborar un poquito con el mantenimiento de esa estructura. Si queremos que el Femenino pueda jugar una final, un filial bueno, eso es dinero y lo tiene que sufragar el levantinismo.

-¿Es un adiós definitivo?

-Yo soy del Levante, si me llaman acudiré, pero espero que no me tengan que volver a llamar. Estaré desde la grada.

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