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Sevilla Atlético - Levante UD (1-1): Un pinchazo que se sale del guión

Un pinchazo que se sale del guión
  • La expulsión de Roger, que había marcado el 0-1, despierta a un Sevilla que se lleva un punto

En el largo viaje en tren hacia Sevilla Muñiz había escrito cuál iba a ser el guión del partido en el Sánchez Pizjuán. Casi calcado al de otros partidos, que habían salido a la perfección. Y así se iba a desarrollar ayer, tras el tempranero gol de Roger. El Levante UD tenía que dormir el encuentro para llevarse tres puntos más y parecía que lo haría sin despeinarse, tras no conceder ni un acercamiento al área. Hasta que llegó una acción que no estaba prevista. Roger cometió un error y se autoexpulsó de forma absurda, lo que dio vida al Sevilla Atlético a falta de más de 20 minutos. Hasta que el filial acabó empatando y provocó el pinchazo granota.

Un pequeño borrón de la máquina infalible que es este líder y que se deja dos puntos en su visita al estadio hispalense, justo en la jornada que habían ganado todos sus perseguidores. Aún así, la ventaja con el tercero es de 15 puntos. Nada peligra. Ya en la primera vuelta el Levante tuvo que sudar sangre para derrotar al filial sevillista y ayer no pudo lograr la victoria. La temporada que viene se medirá al primer equipo en la máxima categoría.

Los andaluces pudieron marcar nada más empezar pero Raúl Fernández lo evitó con una parada a Gual a bocajarro. Y ante ese aviso el Levante se puso serio. Campaña se inventó una brillante acción entre líneas adornada con un genial caño, Morales asistió a Roger y el de Torrent, desde fuera del área en el primer balón que tocaba, soltó un remate seco y ajustado al poste para adelantar al equipo granota. Una acción mediante la que los azulgranas dejaron claro cuál iba a ser el guión del encuentro. El equipo valenciano lo tenía todo bajo control, liderado por un exquisito Campaña, motivado por la vuelta a casa, que marcaba el tempo del partido, mientras Lerma y Natxo Insa creaban una zanja en el centro del campo. Ningún rival era capaz de pasar por ahí.

El único lugar por el que sí encontraba un camino el Sevilla para atacar era la banda izquierda, haciendo sufrir a Pedro López cuando a Ivi le acompañaba el lateral Matos. Pero esas llegadas desde el costado se frenaban antes de alcanzar la portería. El capitán granota se cargó con una amarilla, que le impedirá jugar la próxima jornada, lo que motivó a Muñiz a sustituirle al descanso para darle minutos a Iván López de cara al duelo ante el Elche, el primero que el canterano jugará tras cuatro meses de inactividad. Su entrada al campo contribuyó a cerrar bien la banda de Ivi y acabar con ese peligro de la primera parte.

La apuesta de Muñiz de marcar un gol y dormir el partido se estaba cumpliendo a rajatabla desde el minuto 14. Apenas pasaban cosas en los dos áreas, ya que tampoco el Levante mostraba interés en buscar el segundo gol. Ni un acercamiento desde el tanto de Roger, los tres hombres de ataque no aparecían. Hasta que Jason cogió un balón suelto y lanzó un derechazo que el portero sacó de la escuadra.

En defensa el equipo iba sobrado, funcionaba con su fiabilidad habitual, como una máquina perfecta, compacta, pero carecía de chispa, de un juego más alegre. Morales y Jason sólo aparecían con cuentagotas y no daban vistosidad al juego ofensivo. El encuentro parecía tan controlado por el líder que daba la sensación de que no necesitaba desgastarse más ni hacer esfuerzos innecesarios. Un planteamiento demasiado conservador de Muñiz, que debió ser más ambicioso. Porque después las cosas se le complicaron al Levante con la absurda expulsión de Roger. Una acción que cambió el partido. El de Torrent soltó el codo sin sentido en la cara de un defensa y vio la segunda amarilla. Con 20 minutos por delante la acción daba vida al Sevilla Atlético.

Los hispalenses se crecieron y empezaron a llegar con más peligro, ahora por la banda de Toño, que no había sufrido durante toda la tarde. El técnico necesitaba a jugadores frescos en ataque para aguantar la inferioridad numérica y retiró a Morales para colocar a Montañés como referencia ofensiva en lugar de Juan Muñoz, que entraría después. Y fruto de ese empuje del Sevilla, al final llegó el empate. Tras un córner, ni Rober Pier estuvo contundente para despejar ni Iván atento para adelantarse a Fede San Emeterio, que estableció el empate. La expulsión había despertado a los hispalenses después del trabajo de dormir el partido programado por Muñiz.

Era tarde para arrepentirse de no haber buscado el 0-2 cuando el partido estaba de cara. Ahora, con diez, el empate casi se daba por bueno. Aunque el técnico esta vez fue valiente e hizo debutar al fin a Juan Muñoz a nueve minutos del final en lugar a Insa. Un delantero fresco para buscar alguna acción al contragolpe. Pero no tuvo ninguna. El partido se había abierto, en contra de lo que quería Muñiz, y el filial también disponía de llegadas peligrosas. Hasta casi arrinconar a los granotas en su área, pero cuando el equipo más lo necesitaba, apareció Raúl Fernández para hacer dos paradas con las que salvó el empate, que al final sí se dio por bueno. La gran ventaja así lo permite. Tanto Roger como este Levante se han ganado el derecho a equivocarse alguna vez.

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