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Levante UD

Dos porteros y un punto de sufrimiento

Dos porteros y un punto de sufrimiento
  • El Levante se topa con el meta del Mallorca y Raúl evita la derrota

En el fútbol la gloria y los focos suelen llevárselos los delanteros. Pero partidos como el de anoche demuestran el gran valor de un buen portero. Los dos metas brillaron y fueron decisivos para que Levante y Mallorca firmasen un empate en un encuentro intenso que tuvo de todo. En la primera parte los granotas pudieron golear, pero Santamaría lo impidió con tres soberbias paradas. Sin embargo, en la segunda los granotas sufrieron lo inimaginable, se quedaron con diez y se encomendaron a la inmensa actuación de Raúl Fernández para amarrar el empate.

Para un equipo acostumbrado a arrollar, quizá el punto sepa a poco, pero el de ayer tiene mucho valor. Porque el Mallorca dispuso de numerosas ocasiones para haberse llevado el triunfo y porque tras el descanso el Levante desapareció. La expulsión de Rober Pier puso el agua al cuello al equipo, pero ahí apareció Raúl para salvar a los granotas.

Y eso que el duelo se puso pronto de cara. La angustiosa situación que vive el Mallorca, en puestos de descenso, mantenía alerta al Levante sobre una posible salida en tromba de los locales, pero los granotas supieron aguantar bien la intensidad de esos primeros minutos. Ni siquiera afectó que pronto llegara la lesión de Lerma, que sufrió un pinchazo en los isquios y tuvo que ser sustituido por Natxo Insa.

Pero el Levante nunca se descompone y ayer incluso mejoró tras ese contratiempo. Al contraataque los granotas pudieron asestar el primer golpe a su rival con un gran centro de Pedro López que remató fantásticamente Morales de volea junto al poste, pero Santamaría hizo la parada de la noche. Aunque el siguiente ataque sí resultaría letal. Casadesús bajó con elegancia el balón de cabeza, Campaña vio el desmarque de Pedro López y el centro de éste no lo pudo rematar Roger pero sí Jason en segunda instancia a la red, tras rebotar en Raíllo. Una gran jugada coral de los granotas para silenciar el Iberostar.

El partido se ponía pronto a favor, pero el equipo no supo sentenciar y lo pagó. Primero con un cabezazo de Jason que se estrelló en el larguero tras un medido centro de Morales. A la contra el Levante podía gustarse ante un rival tembloroso en defensa, pero que no dejaba de buscar el área azulgrana con la calidad de sus hombres de ataque, en especial Moutinho, Culio y Brandon. Los tres creaban cada vez más complicaciones a la zaga levantinista y en dos acciones perdonaron sendos goles cantados. De nuevo la suerte del campeón, como la semana pasada ante el Almería, volvía a sonreír al equipo de Muñiz. Primero falló Brandon solo ante Raúl, que remató fuera, y acto seguido fue Moutinho el que con media portería vacía disparó al cuerpo del portero vasco.

Al Levante se le empezaba a descontrolar el partido, se salía del guión previsto de rentabilizar el gol y dormir el encuentro. Esta vez el rival estaba muy despierto y no había empatado de milagro. Aunque también Morales pudo marcar el segundo con una rosca envenenada. El duelo tenía ritmo, era de ida y vuelta y las ocasiones claras se sucedían. Culio llegaba con insistencia y desbordaba a Toño con mucha frecuencia para poner centros peligrosos. Y de inmediato de nuevo contragolpe para los granotas. No había pausa. Roger habilitó a Casadesús, solo ante el portero, pero el meta de nuevo sacó una mano prodigiosa. La tercera ya con la que evitaba un gol. Santamaría mantenía con vida al Mallorca. Con más puntería en ambos bandos, al descanso se hubiera llegado con un marcador de escándalo. Era uno de esos partidos que encandilan a los aficionados pero que no les gustan a los entrenadores, en especial a Muñiz, porque no estaba lo controlado que hubiera deseado.

El Mallorca aceleró tras el descanso y obligó a Raúl Fernández a detener los disparos de Culio y Moutinho para evitar el empate. La defensa granota daba menos muestras de firmeza y seguridad de lo habitual. Sufrían en las llegadas de los baleares, que se habían convertido en los dueños del encuentro al superar a un Natxo Insa perdido en el centro del campo, y ante un Levante más replegado y conservador. Más aún tras el cambio de Muñiz, que retiró a Casadesús para meter a Chema como tercer central.

Pero todo se complicó. Por una absurda protesta Rober Pier vio la segunda amarilla y dejó al equipo con diez, con media hora por delante. Y Postigo la quinta tarjeta, así que ambos serán baja la próxima jornada. Con diez tenía que defender el Levante el valioso gol para llevarse el triunfo ante un Mallorca impetuoso que buscaba el empate. Raúl no dejaba de parar y todo el equipo estaba en el área achicando agua. Hasta que Ansotegi empató al rematar un córner. El conjunto de Muñiz estaba herido pero no podía descomponerse y los baleares veían posible la remontada ante el líder. El equipo consiguió frenar esos momentos de euforia local, pero el Mallorca rozaba el gol. Especialmente Lekic, que se plantó solo, pero ahí estaba de nuevo Raúl Fernández, inmenso para evitar que marcase. El bilbaíno se agigantó en los momentos decisivos. La importancia de contar con el mejor portero de la categoría, que permitió sumar un punto pese a los peores momentos del año.