Las Provincias
Levante UD

David Madrid, entrenador del Levante FS: «Un entrenador debe serlo más allá de la pista, hay que tocar el corazón»

David Madrid, en el pabellón del Cabanyal antes de un entrenamiento. :: irene marsilla
David Madrid, en el pabellón del Cabanyal antes de un entrenamiento. :: irene marsilla
  • El técnico granota, convencido de que el equipo se salvará, volvió a España tras una dura experiencia italiana que llevó a su hijo al quirófano

Hay dos palabras que no faltan en el vocabulario deportivo de David Madrid: «emoción» y «espectáculo». Son los cimientos sobre los que se asienta su visión del fútbol sala. Preceptos que, en la medida de lo posible, aplicó cuando aterrizó en el Levante FS. A finales de diciembre, tomó las riendas del equipo estando cinco puntos por debajo de la permanencia. Ahora, tras el triunfo clave ante el Cartagena, los granotas han salido de los puestos de descenso, algo insólito esta temporada. Toda una inyección de moral a falta de tres jornadas para que la liga baje la persiana. El cuadro azulgrana debe medirse a Jumilla, Gran Canaria y Burela. Rivales directos por un sueño.

-¿Cómo están los ánimos?

-Tanto mis ánimos con los de los jugadores están al cien por cien ahora mismo. Incluso cuando estábamos en zona de descenso, eran buenos por la sensación de superioridad que teníamos en la cancha.

-El equipo se encuentra dos puntos por encima del Burela, que marca el descenso y al que se enfrentará en la última jornada.

-Cuando tienes que estar fuera de descenso es dentro de dos semanas. Después del partido contra el Gran Canaria es cuando el equipo tiene que estar salvado matemáticamente y yo creo que lo va a conseguir. Cuando planifiqué en enero, sabía que era un reto difícil. Todo el mundo recuerda el juego que hicimos en el Caja Segovia -al que entrenó-, pero era imposible hacer ese juego. Teníamos que hacer lo que estamos haciendo: ir puntuando poquito a poquito para llegar a depender de nosotros mismos.

-¿Qué tecla ha tocado?

-Lo que he hecho es transmitir un poco mi filosofía de juego y adaptarme a ellos. He tenido que renunciar un poco a mi filosofía, pero tampoco mucho porque es lo que me ha dado éxito. La única tecla que he podido tocar es el cambio de estilo de juego tanto en ataque como en defensa. El jugador se ha adaptado muy bien a mí y ha confiado en lo que le he dicho desde el primer minuto. Y el club, con Quico Catalán y Manolo Bueno a la cabeza, nos ha ayudado en todo.

-Siempre habla de espectáculo y emoción. ¿Es la base de su juego?

-La forma de conseguir el éxito en el fútbol sala es querer llevar la iniciativa y para eso debes tener espectáculo. Y el espectáculo lo tienes con el balón. Creo que aquí lo estamos consiguiendo. Cuando me llamó el Levante dije que iba a ser resultadista, pero creo que estamos consiguiendo las dos cosas. Ser resultadista y emocionar al espectador. Si emocionas al espectador, emocionas al jugador. La clave para que el jugador confíe es llegar a su interior. Ellos dicen que ahora no tienen miedo a perder la pelota. Donde vaya, mi insignia será siempre tener la pelota y dar espectáculo.

-Justo antes del duelo con el Burela en la primera vuelta de la liga, usted preparó una sorpresa para su plantilla. Había reunido a los familiares de los jugadores para que les animaran. Y funcionó.

-Un entrenador tiene que serlo más allá de la pista. Había que hacer algo diferente. Se sentían muy solos. Y hay que ver que en el camino hay cosas buenas como la familia. Otro día pedí a Jordi Lledó y Ximo que vinieran al vestuario para que dijeran qué sentían al haberse retirado. En otra ocasión, vino un chavalín de las categorías inferiores. Hay que tocar el corazón al jugador.

-¿Esos gestos surten efecto?

-En un partido, me dejaron encerrado en el vestuario porque no se dieron cuenta. Tuve que llamar al presidente para que bajaran a abrirme y cuando se dieron cuenta casi iba a empezar la segunda parte. Lo más normal es que salgas enfadado. Pero cuando salí, los jugadores no estaban temerosos, sino que se estaban riendo. Ahí supe que tenía a este equipo ganado. Ese fue el punto de inflexión para saber que este equipo se iba a salvar. Habíamos hecho una piña. Al principio sí había mucho temor a mí.

-Se le ve convencido.

-Cuando me llamaron, tenía miedo. Con los jugadores que había, algo tenía que estar pasando aquí que no era normal. Pero cuando nos miramos a la cara y nos dijimos lo que nos teníamos decir, estaba convencido y sigo convencido de que nos salvaremos.

-¿En caso de permanencia, renovará con el Levante FS?

-Casi seguro que sí. Estoy muy a gusto. Estoy encantado con el club. Estamos hablando de un proyecto. Y mi palabra vale como una firma. No he querido escuchar a otras personas que me están llamando porque mi intención es salvar al equipo. Mi prioridad absoluta es el Levante.

-Ha vuelto a España tras enlazar experiencias en Hungría, Rumanía, Ecuador e Italia.

-Por desgracia desapareció el Caja Segovia y, para crecer como entrenador, salí fuera. He tenido más experiencias positivas que negativas. Me ha enriquecido mucho. No sé si algún día volveré a salir. En Rumanía y Ecuador, he crecido y disfrutado mucho.

-¿Cómo fue su aventura en el Prato Calcio A5 italiano?

-Muy desagradable. Inhumano. No sólo conmigo, sino con los jugadores. Se pasó el límite ético. Está todo en los juzgados. Tenía pactado que mi hijo empezara en el colegio y no lo metían, estuvo un poco enfermo y no lo llevaron al hospital... Pero no tenía tanta importancia como que a un jugador no le dieran la comida y estuviera durmiendo en el suelo. Cuando me puse del lado del jugador, viví cosas horrorosas. Es mejor ni recordarlas. Hasta el punto de que a mi hijo le ha costado una operación a causa de un trauma. Ha tenido que ser intervenido en España.

-¿Qué pasó con su hijo?

-Cogió estrés y no lo sabíamos. Tiene tres años. Retuvo muchos líquidos y le tuvieron que operar aquí para sacárselos. Fue por el estrés de ver a su madre y a mí llorar y sufrir.

-¿Cómo ve la situación del fútbol sala en España?

-Cuando me marché de España, había clubes que no pagaban. Ahora, me ha sorprendido que los clubes de la liga nacional están al día y no se oyen impagos. Fuera de España, la nuestra es una liga súper valorada. Se está haciendo las cosas bien y se respeta al jugador. Hay que felicitar al presidente, Javier Lozano.

-¿Valencia, por la tradición de fútbol sala que existe en los colegios, merece un equipo que pelee cada temporada por estar arriba?

-Más que merecerlo, lo necesita. Se practica mucho fútbol sala y hay que dar salida a los niños. Si nos salvamos, el Levante va a estar luchando por entrar en Copa y play off. Tiene las cosas muy claras y el apoyo de un club de fútbol como el Levante. Otra cosa es luchar por ganar títulos.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate