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Levante UD

Levante UD: El éxito de un proyecto de Primera

  • El club acertó con la apuesta de Tito, que creó alrededor de Muñiz un bloque experimentado y compacto que no ha tenido rival en Segunda

  • El Levante supo reconvertirse tras el descenso y ha vivido una temporada triunfal para regresar a la élite

valencia. El 2 de mayo de 2016 en Málaga el Levante ponía fin a su etapa más brillante y duradera en la élite al consumar el descenso a Segunda División. Era momento de reflexionar, de hacer profundos cambios y ponerse manos a la obra para regresar cuanto antes a la máxima categoría. Y en menos de un año el club granota lo ha conseguido. De forma brillante, tras una temporada triunfal. Ha sido el éxito de un proyecto de Primera.

La primera piedra se puso ya ese mismo mes de mayo, con el nombramiento de Tito Blanco como director deportivo y Carmelo del Pozo secretario técnico. Tenían la misión de sustituir a Manolo Salvador, que dejó el cargo tras el descenso, y construir una plantilla potente con el único objetivo del ascenso. En sus primeras decisiones, ambos fueron de acierto en acierto. Primero, al ejecutar la renovación de Roger y Jason, que quedaban libres, y quienes se han convertido en los líderes ofensivos del equipo. Y después, la pieza clave, el entrenador. Ficharon a Juan Ramón López Muñiz para construir alrededor de él un bloque compacto y experimentado en la categoría de plata.

Con esa filosofía de jugadores de club, que no fueran estrellas sino humildes, y que hubieran destacado en Segunda llegaron Campaña, Natxo Insa, Chema, Postigo, Raúl Fernández y Espinosa, más la apuesta de Rober Pier, y Tito prescindió de gente como Camarasa, Deyverson, Mariño, Trujillo, Cuero y Simao, con la mente más fuera que dentro de Orriols, así como de los capitanes Juanfran y David Navarro para renovar el proyecto. Los que se quedaron tras el descenso lo hicieron con pleno compromiso en el club, como Morales, Pedro López, Lerma, Toño y los demás.

Y con toda esa mezcla perfecta el equipo ha resultado imparable. Sin rival. Capaz de marcar un ritmo de puntos infernal para liderar la Liga de principio a fin. A ritmo de récord de la historia de Segunda División, que el equipo aún tiene opciones de batir si no baja el acelerador en las jornadas que quedan, aunque no se juegue nada. La regularidad ha sido la principal clave para marcar una distancia enorme con los perseguidores. En una categoría marcada por la igualdad de todos los equipos, el Levante sobresalía.

Muñiz basó la fortaleza del conjunto granota en una seguridad defensiva a prueba de bombas, un centro del campo liderado por Campaña, el gran intocable de la plantilla para el técnico y una delantera capaz de sacar el máximo provecho a las pocas ocasiones que se generasen. Y así se iban ganando los partidos, uno tras otro. Sufriendo cada semana, sin golear ni arrollar a nadie, pero venciendo siempre. Porque el equipo ha sabido hacer en cada encuentro lo que se requería para ganar, ni más ni menos. Ése ha sido el secreto de Muñiz, leer perfectamente los partidos y que su equipo fuera lo más versátil posible para adaptarse a todas las circunstancias que se dieran en cada jornada. Tito quería un camaleón en el banquillo y el asturiano ha representado el papel como nadie. El equipo jugaba en cada campo como si llevara toda la vida haciéndolo. Daba igual que fuera Anduva (0-3) que ante el Huesca (0-2) o en estadios grandes como Zaragoza (0-1) y Valladolid (0-4).

Una muralla capaz de desesperar a cualquier rival. Cada jornada era el mismo guión. No pasaba nada en el encuentro, casi sin ocasiones, pero antes de darte cuenta el Levante ya había marcado. Y con el marcador a favor, al equipo granota ya no se le escapaba el partido. Ese ha sido el estilo, la forma de vida de los azulgranas para ir paso a paso acercándose al ascenso. Con la precisión y la autoridad de un martillo pilón, implacable.

Los recursos del equipo para sacar adelante los partidos han sido infinitos. Goles de cabeza, de falta, de fuera del área, en jugada, tras un córner, dominando, al contragolpe, después de un regalo del rival o de penalti. Las mil caras del gol, pero todas valían para sumar de tres en tres. Aunque el valor añadido de tener a Roger en el mejor momento de su carrera ha sido decisivo.

La fortaleza mental que ha mostrado el conjunto de Muñiz sin duda ha supuesto otro de los grandes puntos importantes de la campaña. Fundamental para no desesperarse y saber madurar los partidos cuando el rival se encerraba y el gol no llegaba. Hasta que al final llegaba. O las veces que el equipo tuvo que remontar un gol adverso. Si en ataque se atascaban, siempre había una solución desde el banquillo. Ese papel lo representó como nadie Víctor Casadesús, que con su clase daba el pase o el gol decisivo para sumar puntos importantes. El balear fue uno de los que quiso quedarse en verano, asumió su rol y remó con todos hacia el ascenso.

El equipo ha sabido como nadie leer los partidos y manejarse en resultados apretados. Muy pocas veces logró distanciarse con marcadores holgados que le permitieran victorias cómodas y goleadas. Salvo algunas excepciones, la casi totalidad de triunfos fueron por la mínima, sufriendo en los minutos finales el acoso rival. Pero los granotas se han especializado en saber sufrir y han gestionado esos momentos a la perfección.

A partir de ahora, tras las celebraciones que la afición merecía después de cinco años sin pisar la fuente Cuatro Estaciones (la última vez fue con la clasificación para Europa), el trabajo será para la dirección deportiva. Tito y Carmelo tienen la responsabilidad de configurar una plantilla para permanecer en Primera División. Será el estreno de ambos en la máxima categoría, pero con el crédito que se han ganado tras el excelente rendimiento de todos sus fichajes.

Ambos llevan ya varias semanas trabajando en la planificación, han visto a muchos jugadores y con algunos ya han entablado contactos para adelantarse a otros clubes que les quieran. Será un verano largo con muchas operaciones de entrada y salida de futbolistas, pero con el objetivo de mantener el armazón de este bloque y la filosofía del vestuario, mejorándolo con refuerzos para adaptarlo a la Liga.

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