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Los jugadores celebran el ascenso en el mismo estadio. :: manuel molines

Una noche mágica y eterna en el Levante UD

  • Miles de aficionados se echan a la calle para disfrutan del ascenso

  • Tras la invasión del campo, el epicentro de la celebración fue la Fuente de las Cuatro Estaciones, coronada por Rubén García

valencia. La noche granota no fue larga, sino eterna. El 29 de abril de 2017 se convirtió ayer en una fecha histórica e imborrable para el levantinismo. El quinto ascenso a Primera División desató el éxtasis en la Valencia azulgrana, esa que vibró con el broche de oro a una temporada impecable. La fiesta arrancó en Orriols, pero continuó en la emblemática Fuente de las Cuatro Estaciones. Allí se reunieron miles de seguidores para compartir con futbolistas, técnicos y directivos una celebración que marca el comienzo de una nueva era entre los más grandes del fútbol español.

Se acercaba el minuto 90 del tenso partido contra el Oviedo y, desde la grada de animación, comenzaba a proclamarse el grito de guerra: «¡Invasión, invasión!». Ellos lo veían claro. No tenían dudas. Absolutamente nada podía estropear una fiesta que se saboreaba desde hacía días. Y con el pitido final, el césped dejó de ser territorio de los futbolistas para convertirse en el escenario de la comunión granota. Los más de 18.000 seguidores azulgrana conquistaron el campo y se fundieron con los hombres de Juan Ramón López Muñiz.

Pedro López, capitán de un Levante legendario, fue el jugador más aclamado y acabó a hombros de los aficionados, al igual que Campaña. La plantilla entró en el vestuario y el club preparó un pasillo sobre el césped frente al túnel. El plan era, por megafonía, presentarlos uno a uno para personalizar los homenajes. Sin embargo, la impaciencia embargó a los jugadores, que salieron en bloque cuando se anunció a Raúl Fernández.

Después, fue el turno del cuerpo técnico, liderado por Juan Ramón López Muñiz. La afición le rindió una cerrada ovación, mientras que los futbolistas le mantearon. Todas las bufandas se pusieron en alto cuando empezó a sonar el himno del Levante. Fuera del estadio, junto al Gol Alboraia, se disparó un castillo que anunciaba el final de la primera parte de los festejos. Así, al son de 'Pero a tu lado', de Los Secretos, el estadio comenzó a vaciarse.

Todos los jugadores lucían una camiseta conmemorativa que rezaba: «De Primera». Un dibujo de la Fuente de las Cuatro Estaciones acompañaba al lema. Pues esa era la siguiente parada. La expedición levantinista montó en un autobús descapotable customizado para la ocasión. Para entonces, el presidente del Levante, Quico Catalán, ya estaba empapado. No se había salvado del agua y el champán dentro del vestuario granota.

El autobús realizó el paseo triunfal. El fervor se había apoderado de las calles de Valencia. Los coches de los hinchas se hacían notar con pitidos y sacando las banderas por las ventanillas. El epicentro de la celebración se trasladó a la fuente, donde todo estaba listo para la ocasión. Música, luces y un escenario para los jugadores. Al asomarse el bus por la Alameda, se desató la locura.

Los futbolistas se subieron al escenario que rodeaba el monumento y cogieron el micrófono para dirigirse a los aficionados. Para Morales, el éxito de ayer tenía un potente carga sentimental. Se lo dedicó a su tío, tal y como reconoció y como reflejó en una camiseta en la aparecía una fotografía familiar junto a la frase: «Este ascenso va por ti. Siempre con nosotros».

También fue una noche especial para Casadesús. El balear termina contrato el 30 de junio y todavía desconoce su futuro. Anoche, sus propios compañeros de equipo apostaron por su continuidad y comenzaron a corear: «Víctor quédate».

La última palabra la tendrá la directiva. Precisamente, llegó la hora de que hablara Quico Catalán, quien se estaba manteniendo en un segundo plano. El máximo mandatario del Levante, eufórico, alentó a las masas y gritó: «Se siente se nota Valencia es granota» y «Som, som, som, de Primera Divisió». Y continuó con unas emotivas palabras: «Muchas gracias porque aquella noche de Málaga el club se sintió súper respaldado por vosotros. Esta noche no termina. Valencia tiene que sentir que es granota».

El punto álgido llegó cuando Rubén García, uno de los capitanes del equipo, subió a lo más alto de la fuente para colocar la bandera del Levante. Los actos continuarán el martes a partir de las 19 horas. Tras la visita a la Basílica, el Ayuntamiento abrirá sus puertas a los granotas a las 20:00. Anoche, los fuegos artificiales, una mascletà y el representativo «We are the champions» cerraron la velada. Campeones.

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