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Los otros héroes del ascenso del Levante UD

Once trabajadores del Levante posan sobre el césped del Ciutat de València
Once trabajadores del Levante posan sobre el césped del Ciutat de València / Irene Marsilla
  • 'El señor del jardín' y 'el doctor batido' son algunos de los profesionales que rodean al equipo y representan la camaradería de Orriols

  • Once empleados del Levante salen de la sombra para repasar una histórica temporada a través de anécdotas

La gloria no sólo se cuece durante los 90 minutos de cada partido. En ese tiempo, mientras el balón rueda, los futbolistas y los técnicos cumplen con su papel protagonista. Ellos, como actores principales, absorben la mayor cuota de responsabilidad, presión y reconocimiento. Sin embargo, entre bambalinas, la cadena del éxito se extiende. Antes y después de que suene el silbato, en el día a día de una temporada, hay un discreto grupo de profesionales que desempeña labores esenciales. Alejados de los focos, desde un segundo plano, logran que todo parezca más fácil sobre el césped. El Levante, a base de camaradería, retorna a su lugar, la Primera División. Y, al margen de las alineaciones que ha confeccionado Juan Ramón López Muñiz jornada tras jornada, se puede elaborar un once de empleados granotas. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Sus anécdotas describen una campaña histórica.

1- Andrés Garcerá. Delegado (Valencia), 66 años. Desde 2000 en el club

«Roger me besó y sentí que íbamos a ascender»

Andrés Garcerá trabajaba como jefe de ventas de un concesionario de coches y, junto a su esposa y su hija, seguía al Levante en cada pretemporada. Estrechó lazos. Hasta que un día le llegó la oportunidad de ejercer como delegado del equipo. Lleva ya 17 años en el cargo. Este curso, hubo un instante que le dejó huella. «Roger marcó un gol, vino a donde estaba yo preparando los cambios y me dio un beso. En ese momento, sentí que íbamos a ascender. Lo hizo con tanta fe y lo recogí de tal manera, que me llegó al corazón», explica el valenciano, quien antes de los encuentros cumple a rajatabla un gesto que se ha convertido en ritual. «Todos los partidos, Alberto Gil -director de comunicación del club- me pide el balón nuevo y lo ponemos en un atril que hay a la salida del túnel para que lo coja el árbitro. Siempre cojo yo el balón, se lo tiro a Alberto Gil y él lo pone en el atril. Desde que estamos haciendo eso, no hemos perdido en casa. Nos va bien. Y vamos a continuar haciéndolo para ver si terminamos la campaña sin perder ningún partido en casa», comenta. Granota de cuna, iba a Vallejo de la mano de su padre. La próxima temporada, volverá a la banda de los campos de Primera.

2- Miguel Ángel Buil. Jefe de los servicios médicos (Valencia), 50 años. Desde 2015 en el club

«Ha habido cachondeo con Roger y las grapas»

Miguel Ángel Buil se presenta como el último fichaje dentro del once de empleados. Aterrizó en 2015. Esta temporada ha estado marcada por las escasas lesiones, aunque siempre hay contratiempos. «Roger recibió un golpe en la cabeza y se le abrió una herida en cuero cabelludo que había que suturar. Hacemos esto en el campo con unas grapadoras quirúrgicas que nos agilizan la labor. Acabábamos de cambiar las grapadoras porque caducan y pierden esterilización. Y cuando lo grapamos, pusimos la primera y se atascó. Se quedó la grapa trabada en la grapadora, pero ya cosida a la piel... Imagínate los tirones para quitar la grapadora. Al final la quitamos, pero se salió la grapa y volvió a abrirse la herida. Otra vez todo el proceso. Limpiamos herida, sujetamos piel, grapamos.... Y nos pasó lo mismo. Roger no paraba de gritar», recuerda el jefe de los servicios médicos del Levante. Halló la solución: «Nos tocó sacar una grapadora de las antiguas caducada, y ya funcionó perfectamente y cerramos la herida. Retiramos las grapadoras nuevas. Pero tuvimos cachondeo con Roger y las grapas para media temporada».

3- José María Baixauli. Fisioterapeuta (Valencia), 47 años. Desde 1994 en el club

«Pedro recordaba su nombre, pero no el rival»

El mayor susto de la temporada ocurrió el 1 de abril durante el partido contra el Mirandés. Se hizo el silencio en el Ciutat de València. José María Baixauli reaccionó rápido. «Hay una jugada lateral en la que Pedro López salta y tiene un encontronazo con un jugador rival. Cae desplomado y el cuerpo médico tiene un protocolo para saber cómo se encuentra el jugador. Empezamos a hacerle una serie de preguntas el doctor y yo: «¿Sabes quién eres?». Y responde: «Sí, Pedro López». Luego le preguntamos: «¿Sabes lo que estás haciendo?». Y contesta: «Sí, jugar a fútbol». Decimos: «Bueno, está todo normal». Entonces le pregunto: «¿Sabes contra quién estamos jugando?». Y responde: «El Numancia». Inmediatamente miro al banquillo y pido el cambio. Luego todo salió bien y hubo risas», rememora el fisioterapeuta. Las bromas ayudaron a rebajar la tensión.

4- Delia Bullido. Comunicación (Buñol), 40 años. Desde 2001 en el club

«Es un vestuario similar al de las grandes gestas»

Delia Bullido detectó enseguida que la plantilla configurada por la dirección deportiva tenía magia. Un halo que le trasladó a las hazañas del pasado. La periodista se alza como una de las personas más apreciadas por los jugadores y los técnicos que han desfilado por Orriols. «Desde pretemporada, se empezó a ver el grupo que había, un grupo muy bueno, muy unido... Daba la sensación de que iba a dar muchas alegrías. Y con el paso de los meses, se acabó demostrando. Es un vestuario muy similar a los de las grandes gestas, el de Luis García, el de Preciado o el de Mané o el de la Europa League. Es un grupo con el que se trabaja muy fácil, siempre están dispuestos a echarte una mano aunque les pidas algo a última hora. El grupo ha sido muy bueno y sabes que eso te iba a dar puntos», relata.

5- Félix Vicente. Readaptador físico (Madrid), 38 años. Desde 2009 en el club

«Lerma estaba roto y quería jugar. Es un toro»

En las épocas de mayor frustración para los futbolistas, cuando caen lesionados, emerge la figura de Félix Vicente. El madrileño ejerce como readaptador físico en el Levante, guiando y arropando a los jugadores en las recuperaciones. Esta campaña vivió un caso inaudito: «A Lerma se le diagnostica una rotura fibrilar de siete centímetros y se hace el plan de trabajo. Al tercer día, empezamos a hacer movilización. Había una previsión de vuelta de ocho semanas. La sorpresa llegó al sexto día, cuando nos dice que está bien y que ya quiere empezar a jugar. Entonces le decimos que hay un protocolo, que eso es inviable aunque se encuentre bien. Tuvimos una reunión. Nos hizo mucha gracia porque es una lesión bastante importante. Tenía ansía de jugar y le tuvimos que convencer. Es un toro. Al final acortamos plazos, pero con un criterio razonable y no lo que decía él. Al sexto día creía que estaba para jugar y él estaba roto. Cada jugador es distinto y hay que conocerlo».

6- Pau Ballester. Speaker (Valencia), 51 años. Desde 1995 en el club

«En la invasión respiré una reivindicación»

Es la voz del estadio. Pau Ballester, catedrático de percusión, se encarga de calentar el ambiente del Ciutat de València a través de la megafonía. El pasado 29 de abril, tras el memorable triunfo ante el Oviedo, se vio obligado a lanzar un mensaje. «Después de tener que anunciar que no se podía invadir el campo por indicación de la Liga, recibí un abucheo. En la invasión de este ascenso, por lo que se vivió en el terreno de juego con toda la afición, las familias y los niños, respiré una reivindicación de renovación, de un Levante de todos y para todos. Para mí, esto fue lo más emocionante y la imagen con la que me quedo de esta temporada, sobre todo después del abucheo», bromea. Durante la celebración sobre el césped, el speaker actuó como maestro de ceremonias. «Había un guión para anunciar a cada uno de los jugadores y, después de anunciar el primero, salieron todos desbocados. Se rompió el guión y pasamos a la improvisación. Es lo bonito de estos actos, esa espontaneidad, fuera de protocolos. Eso mismo reflejó el espíritu que se vivió en esta invasión. Todos juntos y todos para todos. No tenemos que olvidar la familiaridad del Levante y nuestra raíces. Tenemos que saber quiénes somos y de dónde venimos. Es una filosofía que no podemos perder», avisa.

7- Raimon Ferrer. Groundsman (Meliana), 56 años. Desde 1988 en el club

«El Raconet impactó a los nuevos. No lo esperaban»

José Ramón Ferrer Bueno, conocido por todo el levantinismo como Raimon, es el más veterano de este once. Llegó al club en 1988. Ocupa el puesto de jefe de mantenimiento o 'groundsman', pero el prefiere que le llamen 'señor del jardín'. Se erige en el máximo responsable de que el césped de Orriols parezca una alfombra. Al mismo tiempo, cuida su santuario. El Raconet, situado en las entrañas del Ciutat, sirve como museo y punto de encuentro.

«El Raconet impactó. En la primera comida que hicimos allí esta temporada, capitaneada por Pedro López, la gente nueva se quedó muy extrañada al ver algo típico valenciano, porque parece una barraca, dentro de un estadio de fútbol. Impactó a muchísima gente. No se lo esperaban», apunta con orgullo.

Raimon, cuando se celebran esos ágapes, se coloca delante de los fogones: «Esta temporada hemos hecho bastantes comidas, entre ocho y diez. La paella la hago yo con colaboradores. Tengo un colaborador muy bueno que es el Zorro, amigo mío y socio del Levante. Estas comidas ayudan a que la gente conozca lo que realmente es el Levante, un equipo familiar y humilde». El Raconet, que alberga numerosas piezas que representan la historia del club, ha sobrevivido a dos incendios.

8- David Caballero. Enfermero (Carlet), 30 años. Desde 2014 en el club

«Tengo la pócima secreta del ascenso»

A lo largo de una temporada, prepara más de 5.000 batidos para los jugadores del Levante, quienes se toman uno después de cada entrenamiento. Además, los días de partido, los futbolistas beben uno antes de empezar, otro en el descanso y el último al acabar. David Caballero se resiste a desvelar la fórmula.

«La pócima secreta del ascenso está en mis manos. Me podéis llamar el 'Doctor batido'. Soy el Panoramix del Levante. Hay bastante cachondeo en el vestuario», comenta entre risas. El enfermero personaliza los preparados de ciertos jugadores: «Hay alguno muy exquisito como Toño o Natxo Insa». Y subraya la influencia de los suplementos nutricionales en el rendimiento.

«Ayudan a que te recuperes antes, a que no te canses, a que tengas ese punto de velocidad y potencia cuando lo necesitas... Todo suma. No es que se haya ascendido por los batidos, pero puede ser una ayudita», resalta Caballero.

9- Fernando Reyes. Encargado de material (Riba-roja de Túria), 47 años. Desde 1999 en el club

«Casadesús iba a salir con la camiseta de Rubén»

Cuando Pirri se jubiló, en 1999, Fernando Reyes tomó el testigo. Pronto le rebautizaron como Pájaro. El encargado de material pone los cinco sentidos: «Contra el Tenerife, Casadesús entró durante la segunda parte y marcó el gol de la victoria. Como siempre, estoy sentado en el banquillo auxiliar controlando todo lo que pasa, si a algún jugador se le rompe una prenda... Yo siempre salgo con una maletita, y ahí tengo, por si hay sangre o algo, las camisetas de todos los jugadores con sus dorsales. Así puedo dársela sin entrar corriendo al vestuario. El míster pidió el cambio y entraba Casadesús. Ellos siempre se dejan las camisetas en su banquillo. Y él salió y se puso la de Rubén. Me di cuenta, fui corriendo y se la cambié enseguida. Se la cogí cuando ya estaba con el cuarto árbitro y el míster le estaba dando instrucciones. Creo que no se enteró ni el míster. Si no, habría tenido bronca».

10- Moisés Rodríguez. Utillero (Riba-roja de Túria), 40 años. Desde 2010 en el club

«Llegamos ocho horas más tarde a Campoamor»

Moisés Rodríguez nunca olvidará el viaje de pretemporada del verano pasado. «Teníamos que ir a Campoamor y era un sitio nuevo. Íbamos mi compañero -Fernando Reyes- y yo en la furgoneta. Como siempre, Félix la cargó a tope. Nos dicen que es por Orihuela y nosotros nos vamos allí. Recorrimos Orihuela, Pinatar Arena (Murcia)... Recorrimos todo y no aparecía Campoamor por ningún sitio. Era la primera vez que íbamos y llegamos siete u ocho horas más tarde de lo previsto», recuerda el utillero.

11- Emilio Nadal. Jefe de prensa (Valencia), 47 años. Desde 2010 en el club

«Nunca había vivido un ascenso desde dentro»

Paradojas del destino, en el ascenso azulgrana de 2010, Emilio Nadal trabajaba como delegado del Castellón. El Levante ganó al conjunto blanquinegro y selló su vuelta a Primera División. El periodista, aficionado e historiador granota, tenía una asignatura pendiente. Y ha podido solventarla esta temporada.

«En 2010, durante la semana del partido contra el Levante, los jugadores del Castellón me decían que me comportara. Me hacía ilusión que el Levante ascendiera, pero veníamos de una situación complicada en el Castellón porque el equipo había descendido. De broma me decían que me iban a anclar los pies. Fue una situación rara porque de toda la vida he sido aficionado al Levante y viví el ascenso desde el otro lado. Y se me quedó esa espinita. Nunca había vivido un ascenso desde dentro. Llegué al Levante cuando el equipo ya había subido a Primera. Nunca había vivido esa sensación y no tiene nada que ver con la que había vivido desde fuera como periodista o estando en el Castellón. Esta experiencia es lo que me llevo», reconoce. Sueño cumplido.

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